Durante años, la comunidad nativa de Tuntus cargó con una ausencia que no debería ser habitual: la falta de respaldo institucional para atender una necesidad básica como el acceso a la salud. Según refieren sus autoridades, en períodos anteriores no recibieron el apoyo necesario por parte de la Municipalidad Distrital de Imaza–Chiriaco, lo que obligó a la comunidad a buscar alternativas para no seguir postergando un derecho fundamental.
Fue en ese contexto que acudieron al Gobierno Territorial Autónomo Awajún (GTAA), solicitando acompañamiento para dar seguimiento a sus gestiones. La demanda era clara y urgente: la construcción de un puesto de salud satélite que permita atender a los pacientes de la comunidad en condiciones dignas, como corresponde a cualquier ciudadano.
Sin embargo, lo que parecía una solicitud razonable pronto se enfrentó a las dificultades habituales. La gestión de materiales básicos: calaminas, clavos, entre otros, se convirtió en un proceso lento, marcado por obstáculos administrativos que dilataron una respuesta concreta.
Desde el GTAA, a través de la Dirección de Salud Intercultural liderada por Nelsi Samekash, se inició un seguimiento constante desde el año 2025. Este acompañamiento no solo implicó insistencia institucional, sino también la articulación con la Municipalidad Distrital de Imaza para destrabar un proceso que, durante demasiado tiempo, permaneció estancado.
Los resultados, aunque tardíos, finalmente llegaron. En abril de 2026, se concretó la entrega de materiales: 34 hojas de calamina de largo y 4 kilos de clavos para calamina, los cuales fueron recogidos y entregados al Pamuk de la comunidad de Bajo Tuntus, marcando un avance tangible en la construcción del puesto de salud.
Este logro, aunque puntual, pone en evidencia una realidad más amplia: el acceso a servicios básicos en comunidades indígenas aún depende, en muchos casos, de la persistencia de sus propios líderes y del acompañamiento de organizaciones como el GTAA.
Desde el Gobierno Territorial Autónomo Awajún, se reconoce el apoyo brindado por la Municipalidad Distrital de Imaza en esta etapa del proceso, así como el esfuerzo sostenido que permitió concretar esta entrega.
Asimismo, se destaca la perseverancia de Kakajam Benito Najamtai, cuya gestión constante ha sido clave para que esta demanda avance y no quede, una vez más, relegada.
Porque cuando se trata de derechos básicos, la espera nunca debería ser la norma.